Las políticas de igualdad de género ¿De dónde vienen?

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Las primeras reivindicaciones de la mujer corren a través de las discusiones ideológicas de la Revolución Francesa (1789). El pensamiento ilustrado mantiene un debate en torno a la inclusión o no de la mujer en conceptos tales como humanidad o ciudadanía.

Condorcet, en su ensayo de 1790 Sobre la admisión de las mujeres en el derecho de la ciudad se posiciona abiertamente a su favor en esta diatriba. Para el autor la posición social de las mujeres era similar a la de los esclavos.

“O bien ningún miembro de la raza humana posee verdaderos derechos, o bien todos tenemos los mismos; aquel que vota en contra de los derechos de otro, cualesquiera que sean su religión, su color o su sexo, está abjurando de ese modo de los suyos”.

Por otra parte, las ideas misóginas de Rousseau pacían en el fuero moral del siglo XVIIII. Deja claro el autor en su Emilio o De la educación (1762), que la mujer ha de envolverse en lo privado y doméstico, pues “(…) está hecha especialmente para agradar al hombre; si el hombre debe agradarle a su vez, es una necesidad menos directa, su mérito está en su potencia, agrada por el solo hecho de ser fuerte.

Las mujeres reivindican sus propios derechos

Desde flancos distintos las mujeres defendieron los postulados revolucionarios. Albert Soboul en su obra Comprender la Revolución francesa (1983) afirma que las mujeres desarrollaron una intensa actividad militante en la base organizativa, en asambleas generales de sección, en sociedades populares y en las manifestaciones de masas. Eran mujeres de baja extracción social, conscientes de tener mucho en juego tras los ideales libertad, igualdad, fraternidad. Eran mujeres y eran pobres lo cual les proporcionaba calidad de marginadas entre los marginados.

Olympia de Gouges, bastarda, humilde, autodidacta es la autora de Los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791), obra elaborada en el mismo formato exacto de Los derechos del hombre y del ciudadano. Desde 1789 participa en la Revolución con gran cantidad de artículos, manifiestos y discursos, cerca de 30 panfletos, obras de teatro, novelas y ensayos político-sociales. Dirigió el periódico L’ Impatient, fundó la Société populaire de femmes. Murió guillotinada tras enfrentarse a Robespierre bajo la acusación de dedicarse a la antinatural (por ser mujer) actividad de la política y por defender una monarquía moderada. Sus compañeras serán internadas en manicomios.

El 30 de octubre de 1793 se prohibieron los clubes y sociedades populares femeninas en Francia cuya actividad política era efervescente. Según el estudio de José Gárriz Manso y Daniel Torras Martínez, El Club des Citoyennes Républicaines Révolutionnaires: afirmación femenina y movimiento popular durante la Revolución Francesa, las mujeres reivindicaron en distintos foros políticos y en la calle su crítica y rechazo a esta ley.

“El último intento (que resultó vano) por recuperar el pulso político por parte de las Citoyennes Rèpublicaines Rèvolutionnaires data del 5 de noviembre de 1793 (15 de brumario del año 11), en que una delegación de mujeres encabezadas por Claire Lacombe acudió a la Convención con el objeto de protestar contra la disolución de los clubs femeninos. Increpadas por los diputados, no tuvieron otra alternativa que abandonar precipitadamente la sesión (personalmente, por lo que respecta a Claire Lacombe y Pauline Léon, su militancia política finalizaría el 2 de abril de 1794 cuando por orden del Comité de Seguridad General fueron detenidas”.

En 1795 un decreto prohíbe expresamente la participación política de las mujeres. Si se las encuentra en un motín en la calle serán dispersadas a sus domicilios o encarceladas. La mujer seguirá defendiendo sus derechos auto-organizativamente en varias olas de feminismos a lo largo de la historia. Una segunda ola en el siglo XIX con el movimiento sufragista y una tercera ola en el siglo XX durante los años 60 y 70.

Revolución francesa, derechos humanos y mujer

La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano marca el fin de la dictadura absolutista y el principio de una nueva era donde los derechos individuales se reconocen “naturales e imprescriptibles” y se universalizan.

Se trata de los derechos fundamentales de los ciudadanos franceses pero no incluye a la mujer o a la esclavitud. Esta última será abolida por la Convención el 4 de febrero de 1794. Sin embargo, la Asamblea constituyente nunca contemplará a la mujer como ciudadana.

Este documento se considerará oficial precursor de los derechos humanos a nivel nacional e internacional. El texto recoge los derechos a la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión, entre otros. Se reconoce también la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia.

Las mujeres serán autorizadas al voto en años progresivos durante el siglo XX y XXI en distintos países e irán sumándose así al sufragio igualitario. Sin embargo aún existen países donde no es permitido el derecho al voto de la mujer y por tanto tiene sus derechos restringidos. No solo se va a legislar sobre su derecho al voto  sino que se sentará jurisprudencia sobre su derecho a la propiedad, sus hábitos, su autonomía personal su derecho a la enseñanza. Las leyes de género han tenido un hondo calado legislativo que desataba o constreñía las libertades de las mujeres. Hemos de esperar casi a la mitad del siglo XX para que se establezcan planteamientos jurídicos de verdadera intención igualitaria.

La ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos primer antecedente de políticas igualitarias

Esta Declaración aprobada en 1948 por la ONU (tres años después de su inauguración), deja clara la legitimidad de los derechos de las mujeres en igualdad a la de los hombres y universaliza los derechos a “humanos” sin hacer distinción.

La propia organización de la ONU tiene como uno de sus objetivos, expresos en la Carta de las Naciones Unidas (1945) el desarrollo y el estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión“.

También se posiciona ante los derechos de las mujeres: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres…”.

En 1945 la mujer ya tenía derecho al voto en Estados Unidos y Europa desde hacía 20 años gracias a sus propias reivindicaciones, reivindicaciones feministas. Eran innegables sus derechos como ser humano.

Las Conferencias Mundiales de la mujer en el marco de la ONU. Políticas de igualdad de género

Desde su Acto de Constitución en 1945 (Carta de San Francisco), la ONU reconoce la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y se compromete con esta igualdad desarrollando instrumentos jurídicos, políticos y técnicos para este fin.

He aquí el nacimiento del concepto contemporáneo de políticas de igualdad. Pues si bien la mujer tenía derecho al voto los Estados aún no habían comenzado a defender la igualdad entre los sexos desde un punto de vista legislativo.

Durante 30 años la ONU codificó los derechos de las mujeres, recopiló datos sobre su situación jurídica y social en todo el mundo y sin embargo constató que los esfuerzos en la elaboración y promulgación de normativa relativa a la igualdad no garantizaba la eliminación de las desigualdades.

Con el fin de atajarlas de una vez se realizan cuatro Conferencias Mundiales de la mujer:

  • La primera en 1975 en México.
  • La segunda en Copenhage en 1980.
  • La tercera en Nairobi en 1985.
  • Y la cuarta en Beijing en 1995. Se constituye la Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción de Pekín donde se identifican 12 esferas de especial atención para la eliminación de los obstáculos que impiden la equidad. Las teorías de igualdad de género y los grupos no gubernamentales feministas y de derechos humanos fueron de especial relevancia en la detección de estas esferas.
    • En la 4ª Conferencia Mundial de la Mujer se establece la realización de evaluaciones futuras que se llevarán a cabo en Beijin+5, Beijin+10 y Beijing+15 realizadas en Nueva York en los años 2000, 2005 y 2010 respectivamente.

En 2010 se crea ONU Mujeres, España cuenta con una delegación. En diciembre de 2012 el Gobierno de Rajoy “invita” a marcharse a la oficina, sede de la delegación española de ONU Mujeres, pese a no ocasionarle ningún coste. El Gobierno esgrime una única razón: la considera innecesaria. Olvida pues el legado de lucha de la mujer por sus derechos en España y en el mundo, que cristaliza en todas las políticas de igualdad de género y la importancia de la ONU en la universalización de los derechos.

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