La narración oral, ese discreto arte que busca tus ojos… y tu oreja

La narración oral ya estaba aquí antes del tiempo. Antes  de que los humanos aprendieran a colocar los colores de su experiencia sobre una pared. Antes, ya estaba esa necesidad de mirarse en los ojos del otro. De compartir lo vivido, de recuperar el silencio.

Los inicios

En un trazo fugaz, vemos pasar a juglares, trovadores, poetas y poetisas. Los neoclásicos, tan revolucionarios ellos, pero tan cursis, denostaron la palabra. La palabra viva. Fue el Romanticismo quien rescató las raíces de las historias contadas, aquellas pronunciadas en la intimidad de un encuentro, o aquellas que paladearon la escucha colectiva.

La hora del cuento surge en este siglo atrevido y rebelde. Las bibliotecas la instauran en espacios estables como recurso hábil de su gestión. Marie Shedlock apareció en este escenario con un legado literario. A fines del siglo XIX narraba grandes obras de la literatura universal, incluso óperas, a las niñas y niños que frecuentaban las bibliotecas. Sabía salvar lo esencial y elegir las voces y las formas que les atraían.

En España

Este discreto arte que había nacido en Inglaterra y los países nórdicos llega aquí en los años 30.

  • Elena Fortún conocía la hora del cuento antes de la Guerra Civil.
  • Montserrat del Amo, autora y narradora oral, contaba en las Bibliotecas Populares de Madrid en los años 50.
  • En los años 90, simultáneamente a esta legendaria corriente llega Francisco Garzón Céspedes. Un especialista en comunicación que en los 70 actualizaba el oficio del juglar. Aterriza en España en 1989 y supone una nueva corriente estética que pretende elevar a la categoría de arte el acto de narrar oralmente al margen de los contextos educativos.

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Todas las corrientes convergen en iniciativas de inspiración bibliotecaria, como lo es en España el Maratón de Cuentos de Guadalajara. Un foro para el encuentro de profesionales pero también promotor de la investigación en este fenómeno cultural.

El reconocimiento desde la investigación

Tanto se ha despertado este amor por la palabra pronunciada, en medio de un mundo cada vez más complejo y conectado virtualmente, que desde la investigación filológica se inician proyectos con revelaciones sorprendentes. Se descubre un nuevo género: la narrativa oral literaria. Este estudio no contempla la figura de la narradora y el narrador sino que ahonda en la investigación científica del género durante el siglo XX, iniciada con los estudios folcloristas. Pero los amantes de poner la oreja, hacemos un guiño entre sonrisas.

Cuando la literatura inventó la autoría quiso distinguirse de la masa y apartó avergonzada a la narración oral por vulgar y doméstica. Pero la oralidad no se olvidó de ella, es más, después de gestarla la acarició.

Y como muestra, un botón.

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